José María López Báez "Largo":
José Manuel Martín Aguilera.
José María López Báez "Largo".
José María López Báez, “Largo” para los
amigos/as; pintor y compañero entrañable de la ciudad de Málaga: de sus calles,
sus barrios, cultura…
José María, para todos aquellos/as, que
tenemos la suerte de conocerlo, es un profundo conocedor de la naturaleza
humana, un filósofo; estar con él, durante alguno de esos encuentros, que se
producen de manera más o menos intemporal y esporádica, es como realizar un
viaje en el tiempo y encontrarse en alguna de aquellas tertulias de café
decimonónicas, rodeado de artistas y literatos, otras artes y personajes. Sin
la menor importancia, el arte se respira y se exhala a su alrededor, como parte
de nuestras vidas y el, generosamente, a modo de gurú, te muestra su naturaleza
y tu propia naturaleza interior.
Su
taller, es un icono de encuentros, un arquetipo de su personalidad, una sala
expositiva que vibra constantemente con cada latido de su corazón; un museo de
lo cotidiano. Lo urbano y de otras décadas, un trasiego de gente y de artistas,
también un lugar para el recogimiento.
José
María, es capaz de ver la belleza en todo aquello que tiene la suerte de
cruzarse ante su mirada y magistralmente, ayuda con algunos trazos, realizados
con cualquier cosa u objeto que el haya transformado en pincel o paleta y que
se encuentre a su alrededor, a extraer su naturaleza interior.
Su
pintura, es una profunda reflexión sobre la condición de las modernas
metrópolis postindustriales, en las que esencialmente el individuo se siente
solo y aislado entre el trasiego de los viandantes, el ruido de los automóviles
y la altura de los grandes edificios, pero no solo eso; José María, nos llena
de vida y de trasiego, esas grandes urbes, nos invita a pasear por su obra y
nos muestra el pasado y presente de lo que pinta. Jóvenes paseantes solitarios
deambulan sin rumbo fijo por una jungla de asfalto, de ruido, de luces de neón,
de velocidad y de gigantescas pantallas arquitectónicas. Son personas físicas y
reales acompañadas por otras que no lo son tanto en proceso de desvanecimiento
o transformación y en algún lugar de su pintura, una figura larga y solitaria,
con su “Chupa de Cuero”, se nos aparece; José María, de forma consciente o inconsciente,
ha querido vivir el momento, acompañar a sus diferentes seres que deambulan, transmitirnos
algo, mirándonos directamente a la cara, desde su propia obra, nos dice “Todo
esto soy yo”.
Me
pregunto, que se planteará José María, cuando observando su pintura, se vea a
sí mismo. En el fondo, a López Báez le preocupa la incomunicación, la
alienación y la soledad del hombre contemporáneo, incapaz de reconstruir un
escenario donde la naturaleza ocupe algún lugar, pero también se plantea la
eterna pregunta ¿Quiénes somos?.



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