jueves, 7 de junio de 2018

ARTESANÍA: La Materia Prima del ceramista; Gemma Rojo Martínez.

REVISTA Nº 3: junio 2018
 
 
La materia prima del ceramista: la arcilla.

Autor: Gemma Rojo Martínez

 

La arcilla es una roca formada por silicatos de aluminio hidratados, procedente de la fractura y degradación (erosión) natural de otras rocas, que, según su origen, pueden ser primarias (si se encuentran en el mismo lugar que la roca de dónde proceden) o secundarias, si se separan de la roca madre y sedimentan a distancia.
Terracota y Barro Rojo.

Las arcillas primarias son blancas y poco plásticas, mientras que las secundarias presentan tonos rojos, amarillos, naranjas, negros etc, y son más plásticas.
 

Las arcillas tienen tres propiedades importantes: 
 
  • La plasticidad de una arcilla es la propiedad de volverse maleable al ser mezclada con agua para formar barro.
  • Porosidad. La arcilla debe ser suficientemente porosa para poderse secarse uniformemente sin agrietarse o torcerse.
  • Vitrificación o gresificación. Esta es la cualidad de hacerse dura y resistente con el calor. Cuando una arcilla se calienta y alcanza su punto de fusión, vitrifica: se convierte en vidrio. En este estado es totalmente densa y no absorbente. Cada arcilla tiene una temperatura de madurez a la cual puede realizarse la mejor combinación de las cualidades de fuerza, contracción y resistencia al choque. Este punto es un poco menor que el de la vitrificación, que es su punto de fusión, y se le encuentra haciendo pruebas sobre la marcha.
Barro blanco coloreado.

Arcilla primaria:

  • Caolín: arcilla primaria muy poco plástica, pero es un componente muy común en pastas cerámicas y esmaltes. Cocida y triturada se conoce como moloquita, que se utiliza como chamota en muchas pastas cerámicas.
Arcillas secundarias:

  • Arcilla de bola: Por si sola es excesivamente plástica, siendo uno de los elementos básicos para la obtención de la porcelana y las pastas de gres.
  • Gres: es una mezcla de arcilla secundaria y otros minerales, de color grisáceo, una vez cocido es blanco.
  • Arcilla roja: es el más común entre los barros naturales. El óxido de hierro le da ese color característico.
  • Arcilla refractaria: soporta altas temperaturas y el choque térmico. Se extrae de vetas próximas al carbón y se puede utilizar sola o mezclada con otras arcillas. También se suele utilizar para obtener chamota una vez cocida, molida y reducida a grano.
  • Bentonita: es un mineral muy parecido a la arcilla, pero que procede de roca volcánica. Se suele añadir a diferentes tipos de barro para mejorar la plasticidad.

Porcelana
Pastas cerámicas:

Son una mezcla artificial de barros naturales y otras materias primas. Se refinan, muelen, limpian y se eliminan impurezas antes de su envasado y distribución. De esta manera, se consigue una calidad y propiedades que no se dan en la naturaleza, pero que facilitan el trabajo del ceramista. Algunas pastas cerámicas muy utilizadas son:
 
Porcelana: es la más blanca de todas las pastas, adquiriendo tonos translucidos si es fina. La temperatura de cocción se sitúa entre los 1240 y los 1350ºC (se dice que es un barro “de alta”).
  • Gres: se trata de una arcilla fina y fácil de trabajar, sobre todo en torno. Cuece entre los 1200 y los 1300ºC, tambien es un barro “de alta”.
  • Gres chamotado: si al anterior le añadimos arena o chamota obtenemos esta pasta. Ello nos permitirá obtener piezas resistentes e indeformables. La cocción se sitúa en los 1200 – 1280ºC.
  • Pastas de baja temperatura (o simplemente “de baja”). Barros rojos o blancos, que al cocerlos siguen siendo porosos. Su cocción está entorno los 980-1100ºC. Las pastas blancas también se denominan lozas. La terracota es un barro rojizo, posiblemente el mas extendido por todo el mundo. También hay barros negros ricos en manganeso.
  • Pasta egipcia: es una mezcla de arcillas y materiales vitrificables que hace que las piezas se “autoesmalten”
 
Gres con chamota
Tanto la porcelana como el gres pierden completamente la porosidad (gresifican) a su temperatura de cocción. La adición de chamota a cualquier pasta le confiere resistencia a los golpes y a la temperatura. La adición de papel le confiere ligereza y hace que se contraiga poco al cocer. Hoy día también se fabrican pastas especiales que endurecen sin cocción, otras que gresifican a baja temperatura, porcelanas y otros barros coloreados, etc.

Más información:





 
torneado de gres
 

ARTE: La Experiencia artística de los Concursos de Pintura Rápida o los Intereses Humanos; Pilar Chauca.

REVISTA Nº 3: junio 2018

La Experiencia Artística de los Concursos  de Pintura Rápida o los Intereses Humanos:
Pilar Chauca. Artista.

 

Un día comencé a presentarme a concursos de pintura rápida. El interés no fue otro que el de “vivir la experiencia”. Hoy, además, me presento con lienzo, caballete y merienda en  mano en el pueblo o lugar que se tercie, por obligación. Obligarme a reservar un día en la agenda por el placer de pintar se ha convertido en la única manera de pintar. Sin embargo, nunca imaginé que los contraelojes fueran mi fuerte, pero han resultado ser muy resolutivos artísticamente. Comencé siendo extremadamente perfeccionista, dedicándole horas a una línea, con lo cual nunca consideré que una pincelada pudiera ser perfecta a la par que rápida. He descubierto que ceñirse a un concurso que dura “x” horas puede convertirse en la mejor Master class.

Pero, ¿qué mueve a un artista a presentarse a un concurso de pintura rápida? En mi corta trayectoria he visto desfilar verdaderos profesionales que han transformado el circuito en su profesión y muchos otros que se han mantenido al margen. Esto es algo que los aficionados deberán tener en cuenta para no caer en la frustración. 

 En mi opinión, existen tres factores destacables que traspasan el plano superficial, como los de la experiencia o el simple placer de pintar, de los que hemos hablado. El primero es el premio o en su caso, la oportunidad de exponer si tienes el talento o la fortuna de ser seleccionado, algo con lo que todos hemos soñado a escondidas en más de una ocasión. El segundo y tercer factor serían la publicidad y el reconocimiento público. Aquello, que además de proporcionarnos gran satisfacción y orgullo, te ayudará  en tu carrera a destacar sobre el resto de los mortales y a recibir innumerables ofertas que te harán, además de famoso, rico. Si bien es cierto que, ganar un concurso te abrirá puertas, tendrás que seguir trabajando duro.

 Aunar estos tres factores, premio, publicidad y reconocimiento con experiencia o placer, es algo sumamente extraño, por no decir inviable. Aún así, existe un denominador común que convertirá a “x” personas en un lugar “x” en partícipes de una misma aventura por unas horas. Se llama emoción.

ARTESANÍA: Historia de la Cerámica III; José Manuel Martín Aguilera.

REVISTA Nº 3: junio 2018

La Cerámica Campaniforme (2200-1500 a.C) :
José Manuel Martín Aguilera.

 
 

Vaso Campaniforme de Ciempozuelos.


La determinación de los orígenes de este tipo de cerámica, es un poco complicada ya que parece que hubo un grupo situado en la península ibérica coetáneo de otro centroeuropeo situado en Bohemia-Moravia (en la Republica Checa).
Cerámica Campaniforme.
El vaso campaniforme, como su propio nombre nos indica, tiene forma de campana antigua, está decorado con fajas lisas horizontales, que alternan con otras punteadas mediante un peine de borde curvo, o rellenas de motivos incisos.  Hay dos variantes de este tipo de cerámica: una con el perfil del vaso en forma de “S” con toda la superficie cubierta por una alternancia de bandas lisas y decoradas y otro tipo de cerámica más ancha en la que el cuerpo y el cuello quedan más diferenciados, con la decoración repartida entre ambos.
 
Cerámica Campaniforme con perfil en forma de "S".

Vaso Campaniforme con cuello y cuerpo bien diferenciados de la Rambla-Córdoba.

Las piezas cordadas, son las más antiguas que se conocen, tienen líneas horizontales cubriendo toda la superficie externa, e incluso algunas veces, cubriendo la parte interna de la boca. Este tipo de decoración, se obtiene mediante la aplicación de un cordel cuando la arcilla todavía se encontraba en estado plástico.
 
Cazuela Campaniforme.

Estas piezas de cerámica, se distribuyen por toda la península, desde la costa de levante: Cova del Calvari (Amposta, Tarragona), el poblado de Villa Filomena (Vilarreal, Castellón de la Plana), Orihuela (Alicante); hasta el norte: San Martín de la Guardia (Álava), pasando por la meseta: Fuente Olmedo (Valladolid o Los Pasos, Cien Pozuelos, (Madrid), Pago de la Peña y Villa Nueva del Puente (Zamora); etc.
Vasos Campaniformes.



RELATOS CORTOS: Gotas de Palabras para Sirenanuska; José Luis Jiménez Rodríguez.

REVISTA Nº 3: junio 2018

Gotas de Palabras para Sirenanuska:
José Luis Jiménez Rodríguez.
 

 Te pienso desde la palabra escrita dulce Sirenanuska, ser mágico unida a la voluntad paterna que te destinaron a la primogenitura, mientras los tiernos sentidos eran regados por la luz mediterránea el destino secuestraba a la libertad, convirtiendo tu adolescencia en eventual madre con juegos infantiles, guardados en el pupitre de ilusiones y secretos, sueños rotos que te dejó una herida en el alma de sirena. El aura de la buenaventura depositó una hija en tus entrañas, milagro de vida  que comió tu comida y bebió tu bebida durante nueve meses, los traviesos duendecillos legaron energía positiva al misterioso lecho de un cuerpo formado dentro de otro cuerpo, no pudiste burlar el dolor del parto condena impuesta a la maternidad, debilidad, protección y refugio prolongan el cordón umbilical en las noches de manos entrelazadas, vigilando el espíritu inmortal de los sueños secuestrados por los pasadizos cósmicos, por donde anidan los monstruos de la razón, artimañas que abandona al azar el dios Morfeo, aventuras nocturnas que juntas parten y juntas regresan, viajeras sobre la luz sonrosada que precede al sol, desperezando el paraje de las etéreas sábanas. Sirenanuska, confesa víctima de los delirios, las hadas  han negado la atalaya para tus palabras de seda, traídas desde lejanos países con voz anárquica, nunca sospechaste que tu alma moriría asaetada como le sucedió a San Sebastián, mártir romano de ingenua hermosura, quisiera saber porque tu corazón se dilata y contrae al igual que el frío aullido liberado por la loba en las noches de luna llena, sintiendo  las quejas de sus crías por el hambre.
Con diluida independencia decidiste reencarnarte en Penélope apócrifa tejiendo la mortaja de Laerte, alumbrada por la desvaída luz que se cuela a través de la tímida ventana abierta en el pensamiento, no deshilachabas lo tejido del día anterior pues las noches se las dedicabas a los versos secretos, preñados de deseos, amor, frustraciones, dolor y alegrías, espíritu santo y pecador contradicciones que todo interior abriga, la irresistible profundidad de tus pupilas derrotaron al destino, no quisieron seguir el ejemplo de Ulises, no ataron la mirada al mástil del tedio  escaparon para yacer en un coro de nácar, ser soberana de los abismos, pasear por las veredas de algas y danzar con el armónico palpitar del vientre, entregado a la lírica sensualidad de los enamorados, mañana tañerás otros apasionados besos,  acariciarás las quimeras del delirio, con terneza adorarán las dos fresas desnudas expuestas al desatado frenesí, manantial que apaga la sed de los errantes labios, la flor del narciso es un tibio oasis que vive en el centro de tu pecho.

POESÍA: La Trapecista; Yohana Anaya Ruiz.

REVISTA Nº 3: junio 2018
 
La Trapecista:
Yohana Anaya Ruiz
 
 
 
LA TRAPECISTA
Niño prodigio, aprendió rápido a coser y leer.
A amar, lentamente con el paso de los años.
La primera vez, Hostensia Buslay voló dentro de sus ojos
y sus latidos dejaron de doler.
 
La deseaba: su boca, su cuerpo, su mirada.
Él la miraba y ella…volaba y volaba.
 
Todos los días, su reloj le mostraba el atardecer.
Poco después, la noche le cogía de la mano y
le acompañaba para volver a verla bailar en el aire
y pedir un deseo, como el que mira al cielo:
que ese sueño nunca se diese por acabado.
 
Una noche más llegó, puntual,
y con una rosa escondida en el pecho
pero la carpa del circo tenía nuevo destino.
El rojo de su cuerpo comenzó a coagularse.
Su perfume, tan alegre, se agotó.
Aquella flor tan erguida se moría en sus manos.
Su última caricia, recibida a través de sus lágrimas.
 
Ella no volvió
y las noches pasaron,
los años se fueron caducando
y Rubén Darío nunca volvió a ver
otra estrella fugaz tan cerca de sus labios.
 ***
Yohana Anaya Ruiz

RELATOS CORTOS: Silencio Intercalado; José Luis Jiménez Rodríguez.

REVISTA Nº 3: junio 2018
Silencio Intercalado:
José Luis Jiménez Rodríguez.


 
SILENCIO INTERCALADO
Tú, amado compañero del monje que juró voto de ti, manifiestas tu presencia en los meses fríos de los anacoretas labios dibujados con húmeda nostalgia, ángel custodio del vino que madura sin prisa a la sombra del lecho subterráneo, en tu presencia se cierran los ojos y cansados van caminando sobre los arrugados surcos, con un traje tricotado de tierra y tela de araña por el imperecedero tiempo, la taciturna soledad compañera callada se imagina el espacio que invade tu austero misterio, muchos han deseado en alguna ocasión poseerte para convertirse en individualistas y ociosos guerreros, campando en los márgenes de la tierra de nadie, vivir en tiempo de paz rebeldes guerras existenciales y contigo viajar al más allá, atravesar las puertas secretas las que tu elegante discreción no describe, allí donde el vampiro se alimenta del néctar que viaja por las arterias del crepúsculo, y el púgil del verbo abandona las huellas en el valle del corazón, trepanando el eco del sueño como el fiel amigo que no traiciona a la siniestra caída de la vida: Dijo el filósofo "el veneno solo está en la dosis" quien pasa la línea se queda a tu lado para siempre.



En silencio adopta a la indiferente absenta un romántico.
Silenciosa es la desesperada y lenta digestión, que lleva el mundo camuflada.
Sobre el silencio se desliza el abandonado y cruel sentido de la vida.
El silencio observa a la semilla en su eventual parcela asignada

Que silenciosas son las gotas de sangre compartidas.

Silencio abstracto deuda de honor contraída en los fríos inviernos sin bufanda.

Este silencio de sabores construidos por los enamorados con sus miradas.

Cuanto silencio expresa la poesía con el temblor de la belleza.

El callado silencio que vive un travestí con el sufrimiento de su mística en la cárcel.

Silencio secuestrado que pide auxilio al silencio en silencio.

martes, 15 de mayo de 2018

VIAJES: Imágenes de Marrakech; Paco Aguilar.

REVISTA Nº 2: mayo 2018

Imágenes de Marrakech:
Paco Aguilar

Hace nueve años hice un viaje a Marrakech. El viaje fue un regalo de cumpleaños para V. Por esas cosas de la vida, rompí la relación unos días antes de tomar el avión, y decidí viajar solo. Esta es la crónica de aquel viaje, en el que por alguna corazonada decidí dejar en casa la cámara de fotos. 
Ahora entiendo por qué hace dos días, al salir de Málaga rumbo a Marrakech, decidí no llevarme conmigo la cámara de fotos. El primer pensamiento fue que así podía moverme más ligero por sus calles, sin la incomodidad de la réflex tirándome del cuello al caminar.
Realmente no quería ser un guiri más en la ciudad, inmortalizando imágenes singulares: la trágica belleza de la miseria; sus mujeres, con o sin burka; las infinitas arrugas de los ancianos de mirada ausente; sus coloridos y caóticos mercados; el bullicio de sus calles; la suciedad de muchos de sus rincones; la artesanía... 
Marrakech es una enorme ciudad de tremendos contrastes y es fácil sacarle partido a una buena cámara con la que capturar algunos instantes de su vida bulliciosa o de sus acogedores ryads. Pero eso no es lo que yo quería hacer en Marrakech, aunque no lo supe hasta llegar aquí. Más bien dejé que Marrakech me viajara, dejé que sus calles y sus gentes vinieran a mí. Dejé que Pepa me instalara en su ryad y me propusiera un guía, Ismael, quien me condujo por los rincones de Marrakech más transitados por turistas.
Luego le pedí que me enseñara esos otros sitios reservados a los marrachíes. Me dejé llevar por sus calles con pocos dirhams en los bolsillos y sin intención de comprar, aún menos de hacer fotos impactantes para mostrar a los amigos. Quise fotografiar con el alma las gentes y circunstancias que vinieron a mí, sin más intención que mostrar lo que sentí en estos tres días de inmersión en Marrakech. 

PLAZA DJAM EL FNA. Restaurantes ambulantes.
Comiendo en uno de los restaurantes ambulantes de la plaza me convierto en otro guiri más de los
cientos que a esa hora deambulamos o comemos por la plaza. Menú rápido para guiris: un escaso tallín de verdura, una tapa de cordero guisado, unas aceitunas marroquíes y un par de salsas para mojar pan. 100 dirhams, 9.10 euros. Intento parar el piloto automático que me lleva inmediatamente a comparar precios y lugares. La imagen muestra una tabla larga apoyada sobre caballetes y cubierta por un plástico, con un par de bancos a los lados a modo de asiento colectivo. En la mesa estábamos dos parejas de españoles, Ismael y yo. Apenas cruzo un par de frases con los otros españoles.

Los platos son ridículos (en cuanto a cantidad) e insípidos. De la higiene mejor ni hablar. No hay servilletas, ni manteles. A la mesa no le pasan ni un trapo, y viendo el trapo mejor que no lo hagan. Te sirven el pan con las manos. En fin, mejor dejarse los escrúpulos en casa. 
 
PLAZA JAAMA EL FNA. Encantador de serpientes.
En otro rincón de la plaza, un encantador de serpientes charla con otro árabe mientras, a su lado, una cobra erguida en actitud amenazante permanece inmóvil durante minutos. La observo con curiosidad, la rodeo a la distancia que me permite mi prudencia y la cobra no se mueve un milímetro. Parece, como su encantador, esperar el momento propicio. Él para pedir unos dirhams, ella para morder. 
PLAZA JAAMA EL FNA. Músicos Gnawa.
No muy lejos de allí, un grupo de músicos gnawa toca los tambores, el guimbri y las qraqebs. El ritmo ternario aparentemente irregular de los tambores tira de mí, me atrae como un imán a un trozo de hierro. Los qraqebs, una especie de castañuelas de metal, marcan un ritmo imposible de plasmar en un pentagrama.  Ante esta imagen, sólo cabe cerrar los ojos y sentir esta. 


PLAZA DJAM EL FNA. Los puestos de naranjas.
Siguiendo la plaza, llego a los carromatos de las naranjas. Son carrozas que parecen diseñadas hace
un siglo, que se utilizan aún, tirados por caballos, para llevar a los turistas de paseo por la ciudad. El colorido de los puestos de naranjas contrasta con un atardecer sombrío en un día en el que el sol apenas ha asomado entre las nubes. Parece una foto de colores invertidos: en lugar de un paisaje gris con atardecer naranja entre nubes hay un paisaje naranja frente a una puesta de sol gris, apagada. Anochece sin más ceremonia, como si alguien redujera la intensidad lumínica del sol de forma gradual. La plaza destaca aún más en la semioscuridad del atardecer, como si el resto de la medina fuese tragado por un abismo sin luz. 

CALLE BULLICIOSA.

No voy a ningún sitio, dejo que me lleve la calle. No miro nada concreto, voy atento a todo. Los marroquíes van generalmente a toda prisa, sorteándose unos a otros. Parece increíble que no choquen entre ellos. A veces, de entre un grupo de marrachíes que circulan rapidísimo, sale un ciclomotor esquivándolos y se dirige hacia un carro tirado por un burro que viene en dirección contraria. Delante del ciclomotor va un coche que se pega a la pared. Los peatones, en una fracción de segundo, desaparecen de la calle. De repente, el ciclomotor adelanta al coche y parece que va a chocar con el burro, pero en el último segundo el coche se para y deja espacio para que pase el ciclomotor. Éste le pita a un peatón para que se aparte y al esquivarlo aparece de frente otra moto, con la que está a punto de chocar. Ambos desvían la trayectoria en el último momento y uno de ellos casi se mete dentro de una caja de sandías de un puesto de frutas. En medio de varios ciclomotores y bicicletas que se esquivan mutuamente aparece un peatón que cruza en perpendicular y milagrosamente no lo atropellan. Y esto no es un momento particularmente intenso, es así a cada instante. Apenas hay pasos para peatones, y donde los hay no existe ninguna seguridad de que los vehículos se detengan. Aún así, apenas hay accidentes. 
 
GUIRIS PINTANDO EN UNA CALLE.

Me dejo llevar por una de las calles de la medina, contagiado por el bullicio y las prisas de los marrachíes, y al doblar una esquina topo de frente con un grupo de turistas, sentados en el suelo, pintando sobre un lienzo un rincón típico de Marrakech. No recuerdo con qué material pintaban, posiblemente con lápices y pastel, pues no utilizaban caballetes. Sí recuerdo que en estos dos días no he visto a nadie pintar en la calle en una ciudad muy frecuentada por bohemios y artistas. De repente me los encuentro a todos juntos, pintando el mismo rincón de la medina, apretujados en una esquina de mucho tránsito, evitando ser arrollados por los viandantes, bicis, motos, carretas y coches que a esa hora inundan las estrechas calles de la medina. Curiosamente ellos, que se afanan en pintar un rincón pintoresco de Marrakech, son lo genuinamente pintoresco del momento, y los marrachíes de paso se detienen unos segundos para ver qué pintan esos guiris de piel rosada, que de cuando en cuando se untan crema solar para no quemarse. 
NIÑOS JUGANDO.
Cansado del bullicio de la calle por donde voy, giro a la izquierda y me interno en una calle casi vacía, a excepción de un par de guiris que comen un bocadillo alejados del tránsito, y dos niños que juegan al fnal de la calle. Me dirijo hacia allí. Un niño de unos cuatro años, subido en una pequeña bicicleta de plástico de ruedas amarillas y verdes es empujado por una niña algo mayor que él. Gritan y ríen despreocupadamente. Sus rasgos árabes son suaves, su piel rojiza, su mirada limpia e inocente, sin miedo, con la frescura de quien vive en contacto con la calle, con la vida. Su padre, algo retirado, baja la mirada al verme llegar y evita cualquier contacto. Busco la mirada de los niños y al pasar junto a ellos nos miramos en silencio.

 




Después de volver a Málaga y releer lo escrito,me doy cuenta de que las imágenes,

además de mostrar lo que sentí,
muestran también lo que cambió en mí

durante esos días en Marrakech.
Y quiero agradecer:
a Ismael su cariño y su delicioso tajine,

a Pepa su sinceridad y su cuadro de Frida Kahlo,

y a V., porque sin su ausencia este viaje
no hubiese sido el mismo.

PORTADA DE REVISTA: Bib Azahara Nº 6; septiembre 2018

  REVISTA Nº 6: Septiembre de 2018     Portada de Revista: Bib Azahar Nº 6